(Selección de Josep Valls).

Programa de Vigilancia Social hace foco en los pecados de Cargill

. viernes, 2 de mayo de 2008

Por Martín R. Santos. El Observatorio de Empresas Transnacionales de FOCO ha lanzado recientemente un reporte sobre la actuación de la empresa Cargill, de origen estadounidense. El mismo estuvo desarrollado por Hernán Medina como parte del Programa de Vigilancia Social de las Empresas Transnacionales Agroalimenticias y Agrocombustibles.
En el punto 2 de dicho reporte se comentan las infracciones que Cargill comete a las Normas de la Organización de las Naciones Unidas sobre Responsabilidad Social Empresaria, que tienen como principal objetivo el resguardo de los derechos humanos en el sector privado.

Entre las responsabilidades que deben asumir las empresas, estas normas promueven:

· Garantizar la no discriminación y la igualdad de oportunidades.
· No violar ni sacar provecho con la violación de la seguridad de las personas;
· Proteger los derechos laborales, que incluyen el derecho al no sometimiento a trabajos forzados y la no explotación de menores de edad, el derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable, remuneración adecuada y libertad de asociación.
· Evitar la corrupción manteniendo la transparencia.
· Respetar los derechos económicos, sociales y culturales.
· Garantizar la protección del usuariado, la seguridad pública y la protección ambiental en sus actividades empresariales y prácticas de comercialización, incluyendo el respeto al principio de precaución.

Entre las infracciones comentadas por Medina, se encuentran algunos problemas ambientales y de soberanía territorial que son generados por la actividad de la empresa. En el informe se postulan algunos casos interesantes, en el ámbito de estos dos temas, que analizan diversas circunstancias vividas en las comunidades con las cuales interactúa Cargill>>>

Uno de los emblemáticos casos ambientales es el de Bahía Blanca / Ingeniero White, en la provincia de Buenos Aires, donde se encuentra el tercer polo petroquímico más grande del país. Allí, la planta de almacenaje de B.B. se presenta como “una ciudad portuaria con costas tomadas y una ría tóxica que expulsa a sus pescadores”. Las corporaciones (entre ellas Cargill) dicen que en los últimos años invirtieron en la zona US$ 2.000 millones y anuncian nuevas obras, mientras el vecindario denuncia “problemas respiratorios, de piel y alergia en la vista” y “el nivel de contaminación es tal que desde principios del siglo XXI se han venido realizando movilizaciones en pos de una mejor calidad de vida”.
En agosto de 2007 se reunió una Comisión Técnica para realizar la Séptima Auditoria
Anual del Programa Integral de Monitoreo (PIM), determinando que Cargill vierte directamente a la red cloacal “superando el límite para los SS 10 minutos”, por lo que fue notificada y se le exigió la normalización de la situación (cosa que no ocurrió y por ende se labró un acta que fue girada a la Autoridad del Agua).
Además, más allá de que las mediciones de emisiones de gases dieron dentro de los parámetros permitidos, algunas Organizaciones Vecinales denunciaron que el Comité Técnico o la Municipalidad tienen dificultades para ingresar a los predios de Cargill y otras cerealeras.

Otro caso en Santa Fe. Se trata de Gobernador Galvez, cerca de la ciudad de Rosario, en donde Cargill adquirió terrenos de un área residencial (mediante la modificación gubernamental del Código urbano para denominar la zona como “industrial”) a fin de construir un complejo de tratamiento de derivaciones de la soja, almacenaje, estacionamiento, descarga de camiones y un puesto de embarque que se introducirá en el Río Paraná.
Lo hizo –luego de presentar un informe de impacto ambiental aprobado por el Gobierno y desaprobado por las organizaciones sociales por insuficiente- a pesar de normativas provinciales que dicen que este tipo de industrias debe distar como mínimo dos kilómetros de los lugares de residencia y de una ordenanza municipal que indica que la costa de esos terrenos es una “reserva ecológica”.
El proyecto fue resistido por el vecindario, quienes deben convivir con el complejo, porque en períodos pico de cosecha recibe 2.500 camiones por día y porque la empresa adquirió calles públicas para favorecer la entrada y salida de sus vehículos.
“La cerealera compró las casas aledañas y las derrumbó con topadoras a fin de evitar que las ocupen personas intrusas. Para colmo de males no limpian los escombros y no construyó la pantalla arbórea para proteger a quienes decidieron no abandonar sus propiedades. Gran cantidad de habitantes del barrio vendieron sus propiedades por miedo a la contaminación. Según testimonios también aumentó la inseguridad porque hay saqueos en las viviendas cuyo propietariado dejó el lugar pero sin venderlo”, destaca el estudio.
El 30 de abril de 2004 la Organización Taller Ecologista presentó, ante la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia de Santa Fe, unas primeras observaciones al Informe Técnico Preliminar sobre la Evaluación del Estudio de Impacto Ambiental Cargill S.A.C.I., destacando “la falta de difusión y participación ciudadana, el tipo de inversión, enmarcado en el actual modelo agropecuario argentino basado en el monocultivo de la soja”. Y aclara el reciente estudio que, más allá de la reactivación económica que la soja produjo por su valor en el mercado internacional, “está dejando enormes impactos ambientales y sociales y una deuda ecológica a futuro”.
Uno de los datos interesantes que se reflotan es que, en el marco de las protestas vecinales y los reclamos legales –ante la Secretaría de Medio Ambiente, por ejemplo- se contó con el respaldo de la investigación de Brewster Kneen, autor del libro “El gigante invisible: Cargill y sus estrategias transnacionales”, que aparenta no dejar bien parada a la empresa…


Sustancias cancerígenas. Una de las cuestiones publicadas que menos se desarrollan pero más llaman la atención es la utilización de un pesticida reconocido como fuertemente cancerígeno que es mezclado con granos de soja para luego venderse a empresas que producen sustancias alimenticias.
Luego de reconocer su utilización, los directivos de Cargill esgrimieron que “una parte del empleariado en la planta de Rojas separa las semillas contaminadas grano por grano, supervisado el tema por un escribano contratado”. El informe de FOCO advierte que esto es más que peligroso porque “en primer lugar no se garantiza la salud del empleariado al exponerlo a sustancias cancerígenas sin ningún tipo de protección” y “no se garantiza a la población que no esté consumiendo productos alimenticios” con dicha sustancia (órgano clorado).

Otros problemas destacados por FOCO

A) En Puerto San Martín, provincia de Santa Fe, sobre la ribera del río Paraná, “Cargill ordenó la mudanza de un monumento histórico nacional donde se libró en 1846
la batalla de Punta Quebracho (que significó el comienzo del fin del bloqueo anglofrancés) a dos kilómetros del sitio original, tras la compra del predio circundante”.
B) Cargill es conocida como “de las empresas que menos respeta a los sindicatos. Tampoco mejora las condiciones de trabajo y salubridad de los trabajadores. En Brasil hay trabajos serios que demuestran las insoportables condiciones laborales al incrementarse el ritmo de trabajo. Es de suponer que lo mismo ocurre en Argentina. De hecho, hay numerosos reportes que denuncian la tercerización y trabajo negro en la firma…”
C) “En julio de 2006 la empresa mantuvo un duro cruce con el Sindicato de Camioneros. Éste levantó un fuerte cerco contra 14 plantas de Cargill ubicadas en las localidades bonaerenses de Bragado, Chivilcoy, Lobos y Colón en pos de la regularización de unos 3.000 choferes vinculados indirectamente a la empresa”.

Fuente: www.foco.org.ar
Fotografía: Planta de almacenaje de Cargill en Bahía Blanca (Pcia. de Buenos Aires)/ Foco