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Estudios sobre Pacto Global y Reporte Social

. jueves, 6 de diciembre de 2007
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Por Martín R. Santos. El escenario fue, una vez más, la sede de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Allí, la Plataforma Argentina de Organizaciones de la Sociedad Civil por la Responsabilidad Social Empresaria llevó a cabo una jornada que tuvo como objetivo presentar los resultados de investigaciones llevadas adelante por organizaciones integrantes de la red, durante 2006 y 2007.

Dichas investigaciones fueron: “Pacto Global, Naciones Unidas. Análisis de las Comunicaciones sobre el Progreso de las empresas firmantes del Pacto Global en la Argentina”, y “Balance Social: una herramienta de rendición de cuentas empresarial. Estado de situación en otros países. El caso Argentino”.

“Con estas investigaciones, se busca generar un intercambio entre los diferentes actores vinculados con estos dos temas”, destacó Virginia Lencina, coordinadora del proyecto de ambas investigaciones, que fueron apoyadas por la Fundación AVINA.

El primer trabajo estuvo a cargo de María Eugenia Di Paola, de FARN, y Verónica Baracat, de la Red Internacional de Género y Comercio en Argentina, se basó en el relevamiento y análisis del alcance que tiene el Pacto Global de la ONU, con el objetivo de realizar aportes para su mejor instrumentación.

Las organizaciones que tomaron parte del mismo fueron Fundación Poder Ciudadano, FARN y la Red de Género y Comercio. Los resultados dejaron en evidencia la falta de enunciados claros y precisos respecto de cómo y qué deben comunicar las empresas adheridas al Pacto Global, que al firmar el compromiso público, estarían manifestando su voluntad de promover principios sociales y ambientales de carácter universal y al mismo tiempo informar sobre ellos.

Lo que se señala es que existe cada vez menos participación y que, además, son escasos los instrumentos para acceder a la información. A pesar de que el lanzamiento del Pacto en Argentina tuvo el segundo mejor record en cantidad de empresas adheridas (245), en los últimos tres años sólo lo hicieron 29.

En tanto, más del 50% de las empresas adheridas desde 2004 no comunican sus progresos en la instrumentación de los principios establecidos en el Pacto Global (entre ellos, Derechos Humanos, derechos en el ámbito laboral, Medio Ambiente y Lucha Contra la Corrupción); mientras que, por año, sólo un 20% de ellas lo hace.

Entre las conclusiones más destacas del trabajo, Di Paola señaló que “existe una tendencia constante entre las empresas que tienen dificultades respecto del concepto y el alcance de los principios establecidos y no logran comunicar el seguimiento y el avance que van desarrollando respecto de esos principios”. Y agregó que observaron “la necesidad de una nueva guía para las empresas, con instructivos más detallados para sortear las dificultades con las que se encuentran a la hora de promover e informar sus acciones concretas”.

En tanto, el objetivo del Balance Social de las empresas, llevado a cabo por Proconsumer, Fundación SES, Fundación El Otro, Intersindical, Vida Silvestre y FARN, es promover la implementación de esta herramienta en el sector empresario, generando un debate participativo. Para esta investigación, se analizó la legislación existente en distintos países del mundo y se focalizó en la situación argentina, que tiene una normativa que fue modificada, pero aún no reglamentada, además de diversos proyectos de ley presentados. Además se realizó una consulta exploratoria con referentes de los diferentes sectores involucrados: ONG, organizaciones gubernamentales y los sectores empresario y académico. Aunque, cabe aclarar, sólo se logró concretar reuniones con 17 de los 32 referentes invitados.

“El escenario que delinea la Responsabilidad Social Empresaria hoy perfila una demanda creciente desde los diferentes grupos de interés respecto de cómo las empresas rinden cuentas sobre su desempeño en la esfera interna y externa”, destaca el informe. Pero luego advierte que, si bien durante 2006 fue un tema que estuvo en el tapete y que generó mucho debate, “ese lugar central se fue perdiendo para quedar sólo en el debate periférico de los temas de responsabilidad social”. Finalmente, la investigación señala la importancia de “volver a impulsar el posicionamiento del Balance Social en la agenda pública” y da una serie de recomendaciones para tal fin.

“Compartimos la tendencia de volver a legislar sobre la obligatoriedad de confeccionar y hacer público un Balance Social periódicamente; advertimos que es preciso dar lugar a un debate intersectorial, y garantizar la calidad de la información y de acceso” a ella, son algunas de las recomendaciones con las que concluye el informe.

Durante el debate, Héctor Laroca, representante del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social de la Facultad de Ciencias Económicas, que auspició el encuentro de hoy, recalcó que el “cambio en la cosmovisión empresaria requiere de una nueva mirada del Estado, de la Universidad y de la Sociedad Civil”. Y destacó que la nueva función de la empresa no debe quedarse en realizar donaciones “para la foto”, sino que el concepto de Responsabilidad Social Empresaria “debe estar introducido, incluso, presupuestariamente” en la empresa, e incorporado a su acción estratégica. “Tiene que haber un verdadero involucramiento”, concluyó.
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La inclusión de las ONG en el debate político

. miércoles, 24 de octubre de 2007
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Por Martín R. Santos. Nuevamente quiero compartir ustedes un artículo publicado por el diario La Nación. En este caso se trata de una reflexión a cargo del Dr. Bernardo Kliksberg, asesor del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) en América Latina, acerca de las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en Argentina el próximo domingo y la necesidad real que existe de incluir al debate político los intereses de las organizaciones no gubernamentales (ONG´s).
Me ha resultado una sorpresa -muy grata- observar las cifras propuestas, las que indican la cantidad de organizaciones que representan los intereses de las comunidades de manera directa y organizada. A esta altura, como bien aclara este artículo, debería ser innecesario recordar la extrema importancia que tienen estas instituciones, consolidadas como eslabones esenciales de la intereacción social.
¿No son acaso las que llevan con mayor fuerza que nadie las banderas de los derechos humanos, el medio ambiente, la educación, la salud, el trabajo y la libertad? ¿No se sirven de sus necesidades, acciones, logros y objetivos no sólo los Gobiernos en sus planes político sociales? ¿No resulta acaso una condición sine qua non para toda compañía privada involucrarse, cuando no aliarse, a estas organizaciones si pretenden desarrollas progras de responsabilidad social?
Lo que me parece que debemos comenzar a construir es una mirada distinta, inclusiva, como pretende Bernardo Kliksberg. Es necesario que el rol de las ONG´s tenga el aval por parte de los Gobiernos y empresas para que quienes dedican sus horas y sus vidas a las causas compartidas por al menos un sector de una comunidad, cuenten con el respaldo oportuno en el momento adecuado.
A continuación, comparto con ustedes el texto del artículo "Incluir a las ONG en el debate", de Bernardo Kliksberg

Las elecciones y el sector social
Incluir a las ONG en el debate
Por B. Kliksberg
La Nación / Sábado 20 de octubre de 2007

Clinton la llama la explosión del servicio ciudadano ; Salomón, la revolución asociativa. El tercer sector es ya la séptima economía del mundo y supera a las de Italia, Brasil, Rusia, Canadá y España.
En 35 países influyentes, el 20% de los adultos, alrededor de 190 millones, son voluntarios. En Noruega, el 70%. En Estados Unidos hay un millón de ONG, el doble que en 2000. China tiene 280.000 ONG registradas y otro tanto no registrado, en tanto que en la India superan el medio millón.
Su poder de acción es muy concreto. Durante el tsunami, la sociedad civil donó en Estados Unidos mil millones de dólares, y per cápita más aún en otros países desarrollados. En 2000, diez millones de voluntarios vacunaron a 550 millones de niños. El valor de su esfuerzo hubiese costado 10.000 millones de dólares.
Pero no son sólo los montos lo que importa, sino también el aporte cualitativo. Los voluntarios están cerca del ciudadano, son flexibles, ágiles y hay en ellos un gran compromiso espiritual y de ideales. Pueden ayudar muy bien a las políticas públicas. Por eso la Asamblea General de la ONU declaró: "El voluntariado es un componente importante de toda estrategia para reducción de pobreza, desarrollo sostenible, salud, desastres e integración social".
En América latina la democratización ha favorecido el crecimiento del tercer sector. La gran campaña anual de vacunación impulsada por la Organización Panamericana de la Salud, que llega a 50 millones de niños, se basa en voluntarios. Han acompañado los principales programas sociales de la región. En la Argentina, Cáritas, AMIA, la Red Soidaria y otros son modelos de referencia internacionales. Sin embargo, a diferencia de los países desarrollados, donde las ONG están apoyadas legal, institucional y financieramente, en la región la situación es precaria. Sólo el 15% de su financiamiento es público frente al 77% en Bélgica e Irlanda, y más del 60% en Francia, Holanda e Israel. En Holanda, la lotería destina la mitad de sus ingresos a las ONG.
Es hora de incluir el tercer sector en el gran debate nacional, y que este poderoso capital social sea fortalecido legalmente, promovido, y se lo integre en forma activa a las políticas públicas en los retos de seguir profundizando la lucha contra la pobreza, y por la inclusión y la equidad que el país tiene por delante. En su nuevo libro sobre la relevancia del voluntariado, Clinton cita a Martin Luther King, que explicó con claridad su base: "Cada uno puede ser grande, porque cada uno puede servir".

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